|
|
Peer Review, Summer 2000
ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE EN LA UNIVERSIDAD
INVESTIGADORA*
Una entrevista con Larry Cuban, Universidad
de Stanford |
Larry Cuban es uno de los más distinguidos historiadores
de la educación, que ha hecho una larga y variada carrera
como profesor de estudios sociales, administración
de la escuela pública y profesor universitario. Profundamente
atento a los retos diarios de la vida en la escuela, su investigación
explora tanto las esperanzas como los límites prácticos
de la reforma educativa, tal como lo sugieren los títulos
de sus obras: How Teachers Taught: Constancy and Change in
American Classrooms, 1980-1990 (1993) and (with David Tyack)
Tinkering Toward Utopia: A Century of Public Scool Reform
(1955). In his latest book, How Scholars Trumped Teachers:
Change Without Reform in University Curriculum, Teaching,
and Research, 1980-1990 (Teachers College Press, 1999). El
profesor Cuban investigó todo un siglo de esfuerzos
para mejorar la enseñanza y el aprendizaje en la universidad
investigadora de Norteamérica. En una institución
tan profundamente dedicada al imperativo de la investigación,
él pregunta, ¿cuáles son las perspectivas
para un cambio curricular significativo?
Peer Review: Después de haber trabajado
durante 25 años en las escuelas públicas y 20
años más en la universidad, usted seguramente
ha visto muchos proyectos de reformas que vienen y van...
En su experiencia, ¿cómo se comparan las escuelas
y las universidades investigadoras en cuanto sitios para la
innovación?
Larry Cuban: Yo no veo demasiadas diferencias.
Y la razón es que, en ambos contextos, la presión
para renovaciones mayores generalmente viene de afuera. Por
ejemplo, considere la crisis Sputnik o la guerra de Vietnam
o la llegada de la nueva tecnología de los computadores...
A lo largo de los últimos 20 años, la presión
mayor sobre la primaria y la secundaria se origina en la acusación
de que esta ha fracasado en el logro de estándares
altos. Se han hecho llamados permanentes para que la escuela
asuma la contabilidad social, y en particular, para que adopte
modelos corporativos de competencia y eficiencia. Y desde
luego, las mismas presiones se han colocado sobre las universidades,
por lo menos, durante la última década, agregada
a una intensa presión para adoptar la educación
a distancia on line. En ambos contextos, lo que ocurre es
que los eventos ocurren en la sociedad en general y luego
presionan sobre las escuelas. Tanto la primaria y la secundaria
como la educación superior son colocadas en una posición
de responder a estas cosas –ellas han sido, ambas, hechas
para innovar -.
PR: ¿Y responden ellas de igual manera
a las presiones externas?
Cuban: Sí, todos los tipos de escuela
responden en forma similar a las fuerzas externas. Pero esto
no quiere decir que estas presiones conduzcan a cambios reales.
De hecho, lo que ocurre usualmente es lo contrario: las escuelas
terminan cambiando las reformas. Más específicamente,
ellas deciden adaptar partes de la idea mayor, como seleccionando
platos particulares de un menú. Permítame darle
un ejemplo de mi propia institución. En la década
de los 90 hubo gran excitación en Stanford sobre un
plan mayor de reforma a 5 años en el currículo
de la Facultad de Medicina. Bien, lo que realmente ocurrió
fue que se introdujeron un par de cursos nuevos y el programa
de medicina se alargó levemente. Y, luego, aún
estos pequeños cambios prácticamente desaparecieron
debido a que no se hizo nada para introducir a los profesores
en esos nuevos cursos. En un período de 6 a 7 años
quedó claro que sólo el cascarón del
cambio estaba intacto. En resumen, el patrón común
es el siguiente: cambios fundamentales amplios, o lo que yo
llamo "reformas" son reducidos a cambios incrementales estrechos.
De esta manera, a pesar de las presiones externas constantes
para reformar, existe una gran estabilidad en los currículos
de la escuela y la universidad.
PR: Si la presión para los cambios curriculares
tiene la tendencia a venir de afuera, uno podría esperar
que mientras más grande sea el cambio social, más
grande sea la reforma escolar...¿Sí funciona
esto de esta manera? En otras palabras, en una época
de grandes transformaciones políticas y económicas
–el cambio a una economía de la información,
la globalización, los incrementos rápidos en
la población escolar, etc.- ¿no deberíamos
esperar que se vean grandes cambios en los currículos
y en la enseñanza?
Cuban: No, yo no creo. Por ejemplo, como usted
indica, el B.A (Bachellor of Arts) se ha vuelto un diploma
muy común. Bien, eso fue lo que pasó con el
diploma de bachiller en los años 30 y 40. Es el mismo
patrón –lo que era esencialmente una institución
élite, se convierte en un modelo para una institución
masiva... y lo que usted logra es mucha más continuidad
entre las clases de enseñanza que se observan en las
instituciones de élite y las instituciones de masas.
Lo que quiero decir es que la clase magistral va a continuar.
En las universidades, se habla mucho de la importancia del
aprendizaje centrado en el estudiante, aprendizaje activo,
grupos más pequeños, etc. Pero el aumento de
matrícula que estamos enfrentando seguirá presionando
para que los grupos sean más grandes, para que las
clases magistrales y la instrucción a todo el grupo
continúen. Mi presentimiento es que lo que yo llamaría
patrones persistentes de enseñanza van a continuar
a lo largo y ancho del sistema.
PR: ¿Cuáles son esos patrones persistentes
de enseñanza? ¿Y qué le hace pensar que
son tan persistentes?
Cuban: Para mi libro How Teachers Taught (Cómo
enseñaron los maestros) yo investigué instituciones
de primaria y secundaria a lo largo de todo el siglo pasado
–miré fotografías, relatos de profesores,
informes periodísticos, informes de rectores, evaluaciones,
miles y miles de registros de cuatro ciudades diferentes y
de áreas rurales en la década de los años
20 y 60 ... Y luego, más recientemente, hice un estudio
similar sobre la instrucción universitaria enfocando
especialmente mi propia institución, la Universidad
de Stanford. Examiné más de un siglo de archivos,
incluyendo descripciones de los profesores acerca de su propia
enseñanza, descripciones de los estudiantes sobre la
instrucción en el salón, encuestas de estudiantes,
autoevaluaciones de profesores, y bancos de datos nacionales.
Lo que encontré en ambos casos fue una presencia constante
y muy sobresaliente de lo que típicamente se llama
"enseñanza centrada en el sujeto", o "instrucción
centrada en el profesor", donde el profesor es el centro de
autoridad y conocimiento, es el que más habla, dirige
la forma como el aprendizaje debe ocurrir, estructura todas
las actividades, etc. Esa ha sido la forma dominante de enseñanza,
tanto en la escuela como en la universidad.
Ha habido alguna variación sin duda. Por ejemplo, la
instrucción en el jardín infantil es diferente
a la de la enseñanza de la física en el bachillerato,
pero si usted mira, por ejemplo, a la instrucción en
el bachillerato y en la universidad, en el pregrado y en el
posgrado, existe mucha continuidad.
Ahora, para estar seguro, también ha habido una minoría
de profesores –yo diría que un 10%- que ha asumido
profundamente la instrucción centrada en el estudiante.
Y esa minoría siempre ha existido; en el siglo XIX
y en el XX – y seguirá existiendo en el XXI.
Hay algunos profesores que han estructurado su clase en esta
forma y han persistido, pero siguen siendo una discreta minoría.
PR: ¿Y usted no ve que esa minoría
esté creciendo o achicándose mucho?
Cuban: Crece y se achica muy poco a lo sumo.
PR: Entonces, qué haría usted, por
ejemplo, con el movimiento de "escribir a los largo del currículo"
que empezó en los 70?
Cuban: Bien, esa es una excepción maravillosa,
una reforma que ha tenido éxito, principalmente porque
esta se ha extendido en las bases, de un profesor a otros
profesores. Y es particularmente interesante en la medida
en que busca cambios no sólo en el currículo
sino también en la pedagogía –en otras
palabras, no hace un divorcio entre el contenido y la enseñanza.
Pero infortunadamente esa es una actitud minoritaria hacia
el currículo y la instrucción y nunca ha tenido
apoyo financiero en la universidad investigadora.
PR: ¿Qué piensa de programas curriculares
que están diseñados específicamente para
ser integradores, tales como la educación general?
Cuban:La educación general es un buen
ejemplo de una reforma que tuvo la intención de ser
integradora, pero que en la práctica, se hace desintegradora.
Muy a menudo se la presenta como un cambio fundamental, algo
que verdaderamente reformará el aprendizaje de pregrado.
Y, a menudo, la gente se pone de acuerdo sobre su valor. Ellos
tienen el proyecto de crear todos los cursos requeridos y
los prerrequisitos... lo que ocurre típicamente, sin
embargo, es que los cursos requeridos se recortan después
de unos pocos años y los prerrequisitos se hacen mucho
más flexibles. Además, aunque usted logre que
muchos profesores titulares se involucren en la enseñanza
de los cursos introductorios y en los cursos de educación
general, en los primeros años, esos profesores usualmente
están más interesados en sus agendas de investigación
y tienen la tendencia a querer regresar a sus viejos patrones.
En otras palabras, al final de 5 ó 10 años,
lo que parecía ser un programa real de educación
general termina pareciéndose al currículum totalmente
electivo que existía previamente. Y, hablando históricamente,
esto es lo que ha pasado una y otra vez en universidades que
empiezan diciendo, "vamos a hacer cambios fundamentales en
la educación de pregrado!"
PR: ¿Qué es lo que hay detrás
de este patrón histórico según su opinión?.
¿Están las universidades investigadoras diseñadas
para impedir todo intento serio de reforma?
Cuban: Desde luego, esto no es un proceso
conspirador. Usted tiene que entender los factores políticos
y organizacionales que están en juego en las universidades.
A modo de ejemplo, los enfrentamientos entre departamentos
seguirán a pesar de cualesquiera que sean los cambios
que ocurran en su interior –a menos que usted se adelante
y termine con los departamentos, lo cual es algo que sólo
unas pocas universidades investigadoras han hecho (y aún
en estos casos, los viejos departamentos han resucitado).
Usted podría empezar con una sola reforma amplia y
fundamental. Pero luego, usted encontrará que cada
departamento tiene sus propias rencillas políticas
y cada uno termina adaptando la gran reforma a su propio acomodo.
Algunos departamentos quieren hacer esto y otros quieren hacer
tal otra cosa... y así cada uno reforma la reforma
para adaptarla a sus necesidades. Por ejemplo, el departamento
de historia podría decir, "nosotros no queremos dedicar
todos esos recursos a la educación general. Queremos
tener más seminarios con estudiantes graduados porque
realmente lo que queremos es ampliar nuestro interés
en la historia del Asia". Luego el departamento de psicología
diría "bueno, si el departamento de historia se está
expandiendo, entonces nosotros vamos a incrementar nuestro
programa de honores" (para los mejores estudiantes). Esto
es lo que ocurre todo el tiempo.
PR: En su libro reciente, usted describe un proceso
de formación de enclaves, ¿Qué significa
eso?
Cuban: Digamos que una institución
logra conseguir recursos para una reforma mayor. Solamente,
después de unos pocos años algún tipo
de presión externa no anticipada puede aparecer - una
recesión por ejemplo -. Súbitamente la institución
no puede seguir dedicando los recursos para esa reforma, pero
esta todavía tiene muchas personas que la apoyan y
continúan haciendo esfuerzos para no abandonarla. Entonces
los líderes de la universidad tratarían de lograr
un compromiso: "No podemos extender esta reforma a todos los
departamentos como queríamos, entonces ensayemos en
una facultad o en un departamento..." Tomemos el ejemplo de
las facultades que se desarrollaron en todo el país
en los últimos años de la década del
60 y los primeros de la década del 70. Se suponía
que serían como modelos para reformar la institución
completa, pero terminaron como simples unidades dentro de
las instituciones o fueron eventualmente alteradas hasta parecerse
a cualquier otra institución. En otras palabras, se
convirtieron en enclaves.
PR: ¿Los líderes universitarios
prestan suficiente atención a estos patrones históricos
de constancia y de cambio?
Cuban: El debate político tiene la
tendencia a ser casi completamente histórico; después
de todo, está orientado hacia el futuro, hacia el cambio...
Además, muchos de los políticos están
convencidos de que ellos no cometen los errores pasados y
por lo tanto puede resultar muy deprimente el examen profundo
de los hechos históricos.
En cuanto a los profesores y los administradores mi experiencia
es que la mayoría de la gente que trabaja en proyectos
de cambio, tampoco miran al pasado. Un ejemplo que viene a
mi mente no es sobre la educación de pregrado, pero
la lección también se aplica allí: hace
unos pocos años completé un estudio histórico
del currículum de la facultad de medicina en Stanford.
Uno de los profesores de esta facultad conocía mi investigación
y colocó en la página web un capítulo
relevante de uno de mis libros y estimuló a sus colegas
a leerlo puesto que estaban involucrados en un proyecto de
reforma curricular. Bien, resultó que los profesores,
los estudiantes y los administradores se sorprendieron con
esta lectura. Hasta ese momento ellos conocían muy
poco acerca de lo que había ocurrido en su facultad
durante los últimos cien años.
Ahora, yo no podría decir si mi investigación
sirvió de algo para sus discusiones, pero el asunto
es que mi trabajo cayó en sus manos. Yo no se si ellos
iban a reflexionar sobre su historia institucional pero estoy
seguro de que muchos reformadores nunca lo hacen. Después
de todo, todos están bajo tremenda presión para
hacer el cambio. La educación superior tiene una reputación
de ser tradicional y el incentivo es mostrar que usted está
al día. Hay muy poca presión para demostrar
que usted ha aprendido algo del pasado..
PR: Usted ha argumentado que la investigación
siempre ha superado a la docencia en la universidad investigadora,
¿Qué es lo que quiere decir con esto?
Cuban: El punto central de mi argumento es,
por un lado, algo que estoy seguro que es familiar para muchos
lectores. En resumen, todos los incentivos estructurales,
culturales y económicos de la universidad moderna han
privilegiado la investigación sobre la docencia a lo
largo del último siglo. A la hora de la verdad, los
profesores que son investigadores van a recibir más altos
honores que aquellos que enfatizan la docencia, independientemente
de la retórica. Usted puede verlo en las promociones, en la
aprobación de sabáticos, en la forma como funcionan los departamentos
y aun en la forma como funciona el currículo electivo. Todo
esto favorece el imperativo investigativo.
Ahora, yo no estoy diciendo que esto sea errado, simplemente
lo estoy describiendo. Pero si usted cree verdaderamente que
la investigación debe estar balanceada con docencia,
entonces, usted debe tratar de corregir el desajuste o el
desbalance entre las dos.
PR: Pero esto suena como si usted estuviera tratando
todas las instituciones con el mismo racero... ¿no
hay variaciones significativas en la forma como las universidades
valoran la investigación y la docencia?
Cuban: Sí y no. Esta es la razón
por la cual yo distinguiría entre cambio incremental
y cambio fundamental, o entre lo que yo llamo en Cómo
los académicos aplastan a los docentes, "cambio " y
"reforma". Durante el siglo pasado hemos experimentado una
gran cantidad de lo primero, pero hemos visto muy poco de
la segunda.
En mi libro, por ejemplo, discuto la variedad que existe entre
los departamentos aquí en Stanford. Resulta que las
escuelas profesionales, tales como negocios e ingeniería,
se han estructurado a sí mismas a lo largo del tiempo
para crear incentivos para la excelencia docente. Por ejemplo,
ellos desarrollaron procedimientos para evaluar la instrucción,
y han escogido para incentivar la docencia a través
de criterios para promoción... aunque el imperativo
por la investigación sigue siendo muy fuerte y probablemente
dominante.
Entonces, sí, hay variación institucional. Pero
en una escala mucho más grande existe una gran constancia
entre y dentro de las universidades. Podemos observar muchos
cambios incrementales, pero sólo logran arañar
la superficie. Si usted pregunta acerca del estado general
de la docencia con relación a la investigación,
entonces, yo hubiera dicho no, no veo mucha variación
o mucha evidencia de cambios fundamentales.
PR: Al buscar evidencia de reformas usted parece
enfocarse muy especialmente en dos cosas: el estado de la
docencia con relación a la investigación y el
grado en que el cambio penetra la institución. En general,
¿cómo juzgan los investigadores el éxito
de nuevos diseños curriculares?
Cuban: Yo he dicho que un par de criterios
tienen la tendencia a ejercer más influencia en la
evaluación del éxito de los proyectos de cambio.
Uno es penetrancia: ¿se ha propagado el programa a
otras universidades? La otra es efectividad: ¿el programa
ha logrado lo que prometió?
Estos son usualmente los datos más difíciles
de encontrar para el segundo criterio. ¿Por qué?
Porque las reformas a menudo están motivadas con ideas
relativamente abstractas, tales como, "¡hagamos universidades
más eficientes y productivas!" Bien, ¿cómo
sabemos si los métodos de los negocios han hecho su
universidad más eficiente? ¿Cómo sabemos
si el nuevo proyecto de educación a distancia ha hecho
su universidad más productiva? ¿Se pregunta
si la gente está aprendiendo más? ¿Cómo
podría saberse? Y ¿qué quiere decir "más"?
Es muy difícil encontrar datos que den respuesta a
esta suerte de preguntas, entonces los administradores raramente
hacen el seguimiento. Sin embargo, el criterio de efectividad
es tan poderoso que la gente a menudo lo invoca.
PR: Parece que usted está argumentando
que sólo raramente existe respeto por la complejidad
del cambio institucional. La gente está impaciente
por juzgar los programas, bien sea que estos juicios sean
justificados o no.
Cuban: Sí. La gente tiene la tendencia
a invocar los llamados "criterios populares". Eso es lo que
le permite al rector o al superintendente de la escuela declarar,
"sí, ¡estamos innovando! no estamos estancados".
El cambio es un valor de tanto poder en nuestra cultura que
usted tiene que decir que está cambiando... definitivamente
tiene que decirlo. Aún las instituciones investigadoras
tipo 1 (las que dedican más esfuerzo a la investigación),
no importa qué tan selectas sean, tienen que demostrárselo
a los padres que son los que están pagando la matrícula.
"Ah, sí, tenemos computadores. Ah, sí, nuestros
estudiantes usan tecnología en cada curso y cada día".
Usted no puede decir, "somos tradicionales. No vamos a cambiar,
porque nuestro currículo funciona." Muy pocos serían
capaces de decirlo abiertamente... tal vez, el colegio de
St John u otros pocos.
PR: Si usted quisiera hacer una evaluación
justa de un cambio curricular -digamos una reforma de educación
general - ¿cómo lo haría y qué
dificultades tendría que sortear para que una evaluación
real fuera posible?
Cuban: Esto no ha sido hecho, que yo sepa,
y sería muy difícil lograrlo. Primero que todo,
la educación general nunca es estática, de tal
suerte que si usted está tratando de usar un diseño
experimental, está perdido. A través de los
años, el programa inventará todo tipo de variaciones,
lo que hace muy difícil decidir el objeto de estudio.
En segundo lugar, los tipos de investigación que son
altamente reconocidos en las universidades son las encuestas
y los análisis sectoriales, y estos métodos
no incluyen preguntas tales como "el programa de educación
general sí funciona?" o "qué significa tener
un programa exitoso?"
Yo creo que una forma para evaluar realmente un programa sería
con un estudio cualitativo y longitudinal. Pero no veo investigadores
institucionales haciendo este tipo de estudios a largo plazo.
Estos son muy lentos y laboriosos.
PR: ¿Qué significa "de largo plazo"?
¿Qué tanto tiempo tomaría el trabajo
de definir si un cambio curricular funciona?
Cuban: Bueno, "largo plazo" sería,
un estudio de 5 años. Sigamos con el ejemplo de la
educación general: Primero tiene que investigar la
historia de la educación general en su institución,
para entender el contexto. Y usted también tiene que
entender la historia de la educación general de una
manera más amplia. Eso es para empezar... luego, usted
tendría que realizar estudios cualitativos y cualitativos
para obtener evidencia empírica.
Pero no puedo recordar ningún estudio mayor de educación
general que haya mirado un proyecto de reforma de esa manera...
PR: ¿Qué implicaría realizar
las reformas mayores que usted ha descrito?
Cuban: Bueno, yo soy realista, y sé
que en las instituciones investigadoras de tipo 1 el imperativo
de la investigación se va a mantener muy fuerte. Pero
si usted está interesado en crear un equilibrio entre
docencia e investigación –bien sea a nivel del
departamento, de la escuela o de la universidad- usted necesita
liderazgo . Y por "líder" yo entiendo no solamente
un jefe de departamento, decano, vicerrector o rector que
quiere introducir este cambio... sino, más específicamente,
alguien que es altamente sofisticado acerca de la política
involucrada, alguien que sabe que tiene que aproximarse a
esta tarea en forma incremental. Y después, desde luego,
necesita un grupo profesoral que comparte el compromiso, y
estos –líder y profesores- deberán quedarse
allí por un período largo de tiempo. Estos son
algunos de los factores que pueden conducir al tipo de equilibrio
que describo en el último capítulo de mi libro.
PR: ¿Qué otro consejo le daría
usted a los profesores y administradores que están
tratando de mejorar la docencia y el currículo en sus
instituciones?
Cuban: Se necesita tener una visión
clara sobre la meta: ¿qué clase de conocimiento,
qué clase de destrezas, y qué clase de actitudes
quiere que tengan sus estudiantes cuando terminen esta experiencia?
Estas son preguntas relativamente directas y convencionales.
Pero ellas no son hechas por los que se embarcan en cambios
curriculares y docentes. Creo que también es importante
preguntar qué tanto tiempo desea usted acompañar
el proyecto? Las reformas con las cuales estoy familiarizado,
tanto en la escuela como en la universidad, requieren usualmente
entre 5 y 10 años de esfuerzo permanente.
También quiero reconocer, que, en una democracia, los
reformadores son presionados constantemente para que exageren
sus resultados. En el contexto universitario realmente no
consideramos que la modestia sea una virtud –no es así
como se construye una reputación-. En otras palabras,
supongo que es necesario exagerar un poco, pero esto también
crea algunos dilemas para los que realmente están haciendo
el trabajo.
PR: ¿Usted se declara optimista o pesimista
sobre las perspectivas de cambios curriculares significativos
en la universidad?
Cuban: ...No me gusta la dualidad. Yo diría
que soy un idealista moderado, o un realista optimista. Por
ejemplo, digamos que usted está escalando un monte
–usted realmente quiere saber cómo es que otros
han vivido esa experiencia anteriormente, y usted quiere saber
qué hay en la cima, y usted quiere conocer formas diferentes
de llegar allá, y usted quiere saber qué tan
difícil va a ser el lograrlo. Y eso para mí
es realismo. En todo caso usted está pensando en llegar
a la cima- y eso es optimismo.
* Traducción del Inglés por Jorge Ossa Londoño, autorizada
para Uni-pluri/versidad por Peer Review.
|
 |
|